El dolor constituye uno de los motivos de consulta más frecuentes dentro de la asistencia sanitaria nacional.

Puede clasificarse como agudo o crónico. Mientras que el dolor agudo tiene función de protección biológica (alarma a nivel del tejido lesionado) con síntomas psicológicos escasos y una duración breve y limitada, el dolor crónico no posee una función protectora y más que un síntoma se puede considerar una enfermedad, se prolonga en el tiempo, suele ser refractario a los tratamientos convencionales y se asocia a importantes síntomas psicológicos afectando profundamente la vida del paciente y de su entorno.

Nuestro objetivo no es sólo paliar el dolor, sino también los síntomas que le acompañan, es decir, conseguir el máximo nivel de “confort” y funcionalidad de nuestros pacientes, para de este modo aumentar su calidad de vida e independencia, favoreciendo un retorno precoz a sus actividades habituales, tanto en el ámbito personal como laboral.

 

Atendemos pacientes de Compañías Concertadas y Mutuas laborales previa autorización

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